¿Y por qué me giré en ese momento?
No tenía porque girar, pero lo hice, me sentí un Tíovivo que quedó paralizado a mitad de vuelta.
Cargado de nostalgia colgante, amor de taza, nervios de caballo y visualizando belleza de sirena.
La música penosa paró, se quedó todo en silencio y mi nombre sonó.
Cada vez que ocurre esta dosis pasan cosas buenas y malas...
¿Seguiré dando vueltas pero con el destino?
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